
Si has asentido con la cabeza al leer esto, es el momento de pasar de la preocupación a la acción.
No estás solo/a y tiene una solución.

Como especialista, puedo identificar si detrás de estas dificultades se encuentra:
Dislexia: una dificultad especifica de lectura, que afecta a la decodificación de las palabras, a la lectura fluida y a la comprensión lectora.
Disortografía: una dificultad que afecta a la correcta escritura de las palabras, especialmente en lo que se refiere a la codificación ortográfica.
Discalculia: Dificultades para comprender conceptos numéricos, realizar cálculos y razonar matemáticamente.
Déficit de Atención (TDA/H): Problemas para mantener la atención, controlar los impulsos y, en ocasiones, regular la actividad motora, que impactan directamente en el aprendizaje.
Dificultades en Funciones Ejecutivas: Problemas para organizarse, planificar, gestionar el tiempo y autorregularse, lo que convierte cualquier tarea escolar en una montaña.
Estas condiciones tienen una base neuropsicológica. No son una elección ni un capricho. Mi trabajo es realizar una evaluación que confirme o descarte estas hipótesis y, sobre todo, que nos de las claves para elaborar un plan de intervención individualizado eficaz.
Valoración completa
Perfil cognitivo, rendimiento académico y estado emocional.
Informe detallado
Documento completo con diagnostico orientativo (si procede), con las fortalezas y las áreas de mejora.
Orientaciones prácticas
Pautas concretas para aplicar en casa y documento para presentar en el colegio.
Estrategias prácticas en casa
Recursos y herramientas de gestión útiles y eficaces para evitar conflictos.
Acompañamiento durante el proceso
Apoyo y asistencia permanente para entender lo que está sucediendo y ayudar a tu hijo/a a que gestione mucho mejor su frustración y mejore su autoconfianza y autoestima.

Titulación y especialización.
Enfoque y metodología.
Un plus de confianza:

Primera entrevista con la familia
Te recibo en mi consulta de Las Rozas para escucharos. Quiero conocer vuestra historia y los primeros síntomas que os han alertado. Este paso es clave para entender el contexto.

Evaluación y devolución
Realizamos las sesiones de evaluación con tu hijo/a para conocer su perfil y, con base en ello, elaborar un plan de intervención.

Plan de intervención individualizado
Ponemos en marcha el plan. Tu hijo/a recibe la terapia específica, yo me coordino con su colegio y tú recibes el asesoramiento para casa. Empieza el cambio real.
Llegué a la consulta de la Doctora sintiéndome completamente perdida. Había noches que lloraba pensando que estaba haciendo algo mal con mi hijo. Ella no solo entendió a Marcos; me entendió a mí. Por primera vez, alguien me dijo "no es tu culpa, y tenemos un plan". El cambio en su autoestima y en nuestra tranquilidad en casa no tiene precio.
Siempre pensé que a mi hija se le daban mal las matemáticas, como a mí. Pero cuando empezó a bloquearse en 4º de primaria, supimos que era algo más. La Doctora fue la primera profesional que nos habló de discalculia con propiedad. El informe fue tan claro que en el colegio dejaron de decir que "no estudiaba lo suficiente" y empezaron a aplicar las adaptaciones que ella recomendó. Notazas.
Con 14 años, ya iba al instituto con un nudo en el estómago. Me sentía el tonto de la clase. La Doctora no me trató como a un niño pequeño, me explicó qué pasaba en mi cerebro y por qué me costaba leer. Aprendí trucos para organizarme y técnicas de estudio que funcionan para mí. He aprobado 3º de la ESO y, por primera vez, creo que puedo con la carrera que quiero.
Lo que más valoro es su capacidad para coordinarse con el colegio. No es una profesional que trabaja en una burbuja. Habló con la tutora y con el equipo de orientación, y de repente, todo el mundo remaba en la misma dirección. Las adaptaciones que propuso eran tan lógicas y bien explicadas que el colegio las aceptó sin problema.
Notaba que mi hijo de 6 años se saltaba líneas al leer y confundía letras muy similares. En el cole me decían que 'ya maduraría'. Por instinto, pedí cita con la Doctora y resultó ser dislexia. Empezamos la intervención en primero de primaria. Ahora, con 9 años, lee por placer y va sobrado. Si llego a esperar, otro gallo le hubiera cantado.
Nicolás siempre fue "el despistado". Un niño bueno, que no daba guerra, pero que en clase iba a su bola. Nadie le daba importancia. La Doctora, en la evaluación, detectó un perfil de déficit de atención inatento. El cambio con las pautas conductuales y el acompañamiento ha sido radical. Ya no es invisible.
No solo diagnosticó a mi hija. Me dio herramientas para las tardes de deberes. Eso fue un antes y un después. Pasamos de peleas diarias a tener una hora de estudio productiva y sin lágrimas. Esas estrategias para casa que te da valen oro.
Soy maestra y, aunque tenía sospechas de que algo le pasaba a mi alumno, necesitaba una mirada experta que lo confirmara y me diera la base neurológica. Laura no solo hizo un diagnóstico impecable, sino que me explicó la parte lingüística y neuropsicológica de una forma que me ha servido para mejorar como profesional. Es una verdadera especialista.
Habíamos ido a dos psicopedagogos antes. Buenas personas, pero no veíamos resultados claros. Con Laura, desde la devolución de resultados, todo encajó. No era un cúmulo de técnicas sueltas, era un plan con sentido. La inversión merece la pena cuando ves que tu hijo avanza de verdad.
Cuando te separas, una de las cosas que más duele es ver que tu hijo pasa dificultades y tú no estás en el día a día para ayudarle. En las visitas de fin de semana, notaba a mi hijo apagado, sin ganas de hablar del cole. Laura insistió en que fuéramos los dos, su madre y yo, a la primera entrevista. Y acertó. Ella nos dio a ambos las mismas herramientas y un lenguaje común para ayudarle. Ahora, cuando está conmigo, aplicamos las mismas pautas y mi hijo se siente arropado en las dos casas. Eso, para un padre, no tiene precio.
Lo mejor no son solo las notas (que han mejorado), es verlo feliz. Ver que coge un libro sin rechistar, que hace los deberes con otra actitud y que ha dejado de decir "no valgo". Como madre, eso no tiene precio. Gracias, Doctora, por devolvernos la paz y a nuestro hijo.
Llegamos a la consulta en julio, con el corazón en un puño. Mi hija terminaba 6º de primaria y no sabíamos si podría afrontar el instituto. Leíamos las alertas de maduración desde 3º, pero el tiempo se nos echaba encima. La Doctora nos recibió en plazo récord, hizo la evaluación en agosto y nos dio un informe completísimo antes de empezar el curso. Llegamos a la reunión de inicio en el instituto con el diagnóstico y las adaptaciones ya solicitadas. Mi hija empezó la ESO con apoyo, no con fracaso. Si llego a esperar al curso siguiente, perdemos un año entero.
Es una de las dudas más comunes. La maduración existe, pero hay señales de alerta que no deberían ignorarse: cuando la dificultad persiste en el tiempo, cuando el esfuerzo no se traduce en resultados o cuando empieza a afectar a su autoestima. Una evaluación temprana no busca "etiquetar", sino entender. Si solo necesita tiempo, te lo diré. Si hay algo más, habremos ganado un tiempo precioso para intervenir.
El mejor momento para actuar es ahora.
Si sospechas que tu hijo puede tener una dificultad de aprendizaje, comprender el origen de la dificultad es el primer paso para intervenir con eficacia.